martes, 3 de julio de 2007

Datadiar: Crónica de la semana del 2 de julio de 2007





Crónica de la vigésima semana, lunes 2 de julio

El juicio del 11-M, en la quincuagésima séptima y última jornada, ha quedado visto para sentencia, tras anunciarlo hoy a la Sala el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez. A partir de ahora, los jueces Gómez Bermúdez, Fernando García Nicolás y Alfonso Guevara, dictarán sentencia, previsiblemente a mediados del próximo mes de octubre.

A lo largo de la jornada, los imputados han ejercitado su última palabra, que casi todos han aprovechado para reiterar su inocencia.

Antes, no obstante, intervinieron las defensas de Jamal Zougam, uno de los supuestos autores materiales de los atentados, y de Rabei Osman el Sayed "Mohamed El Egipcio", presunto ideólogo del 11-M.

Jose Luis Abascal, abogado de Zougam ha presentado a su cliente como "la cabeza de turco que nos ofrecieron a todos", y ha desacreditado la actuación policial y a los testigos que le reconocieron como una de las personas que colocó las bombas.

El letrado consideró "increíble" que ninguno de ellos viera antes la foto de Zougam -cuya detención el 13 de marzo de 2004 afianzó la línea islamista de la investigación-, ya que, en su opinión, "fue el chivo expiatorio y la cabeza de turco que nos ofrecieron a todos".

Acusó al Ministerio Fiscal de realizar un "fantástico ejercicio funambulista acusatorio", al mantener que cuatro testigos identificaron a Zougam en los trenes de Santa Eugenia, El Pozo y Vallecas.

Por su parte, el abogado de “El Egipcio", Endika Zulueta, ha dicho en su alegato final de defensa, que se han falseado los hechos para presentar a su cliente como una persona radical y extremista y crear un "perfil de terrorista" sin pruebas de su implicación.

Zulueta ha explicado que su cliente llegó a España como cualquier inmigrante para buscar trabajo, pero que, desde su detención el 7 de junio de 2004 en Milán, se ha construido una imagen de una persona extremadamente religiosa y radical sin que estuviera implicado en ningún hecho delictivo.

En este juicio, indicó el letrado, se han dedicado más horas a analizar la supuesta personalidad de Rabei que a aportar pruebas de su implicación en los hechos, y las pruebas que se han presentado, añadió, "tienen valor cero".

A continuación, se inicio el turno de últimas palabras. El primero fue el supuesto autor material de los atentados, Jamal Zougam, quien ha condenado los atentados, al igual que hiciera cuando declaró ante el tribunal y ha asegurado que es una víctima de los medios de comunicación, que le utilizaron para culpar a islamistas de la masacre.

"Nadie comete un atentado utilizando las tarjetas de su negocio. Creo que sólo este dato bastaría para saber que no tengo nada que ver y "condeno rotundamente el atentado y cualquier acto que acabe con la vida de inocentes", añadió Zougam.

Al igual que hizo anteriormente su abogado, Zougam calificó de "contradicciones" de uno de los testigos que le reconoció en uno de los trenes que partió de Alcalá de Henares (Madrid) y que dijo que vio a una persona colocar una bolsa debajo del asiento en el lado izquierdo del vagón, cuando, -recordó Zougam-, estaba colocado en el lado derecho.

También recordó que el testigo dijo que vio a una persona con el pelo rizado moreno y no muy corto, cuando él en aquella época llevaba el pelo largo y afirmó que "con esa descripción hubieran podido detener a cualquier persona árabe".

También se refirió al testimonio de una persona que lo reconoció en un principio y que después cambió de versión y dijo que al que vio en los trenes era al suicida Allekema Lamari.

Zougam también habló de la huelga de hambre que decidió llevar a cabo a mediados de mayo junto con otros acusados y señaló que, a pesar de estar en un régimen de aislamiento durante tres años, en todo momento "me he comportado de forma correcta y no he tenido intención de entorpecer el juicio".

El asturiano Emilio Suárez Trashorras ni siquiera salió de la "pecera", desde donde manifestó su intención de no querer dirigirse al tribunal.

A continuación declaró el supuesto ideólogo del 11-M, Rabei Osman El Sayed, "Mohamed El Egipcio", quien ha reclamado justicia al tribunal y ha afirmado que "no voy a decir más cosas, voy a contentarme con lo que ha dicho mi abogado.

Fouad El Morabit, que condenó "rotundamente" los atentados y defendió su total y absoluta inocencia, recalcando varias veces que no tuvo la "mas mínima participación" ni siquiera de la forma más pasiva en la masacre.

Insistió en que su manera de pensar, su cultura, su ideología y educación "no confiere bajo ningún pretexto dar razón a la violencia" y añadió que se siente "profundamente indignado de ser injustamente acusado de terrorista y encarcelado tres años sin la mínima justificación".

El acusado afirmó que las acusaciones sufren una especie de "síndrome de Diógenes" ya que se han dedicado a recabar continuamente datos incriminatorios que al final "resultan ser nada", a lo que añadió: "no hay nada concreto contra mí. Apelo al tribunal, primero a la lógica y luego a la Justicia".

Finalmente, denunció que sufrió malos tratos por parte de la policía durante el tiempo que estuvo detenido, en los que le amenazaron y "sólo se cuidaban de no dejar marcas".

También hizo uso de su última palabra el presunto colaborador de Jamal Ahmidan, "El Chino, el acusado Abdelilah El Fadual, que condenó los atentados y se disculpó ante los familiares de las víctimas, a los que dijo que "siempre llora por ellas" tras asegurar que es "totalmente" inocente.

"No soy un terrorista ni un delincuente, soy musulmán y practico, pero tampoco tanto", manifestó El Fadual, para quien el fiscal pide 12 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista, y consideró que "la gente mete a todos en el mismo saco y no somos todos igual".

El supuesto ideólogo del 11-M, Youssef Belhadj, declinó hacer uso de su derecho a la última palabra y se adhirió a lo manifestado por su letrado que aseguró que no hay ninguna prueba para inculparlo y que no ha quedado acreditado que tuviera alguna implicación en la ideación de los atentados.

Antonio Toro, a continuación, resultó el primero de los acusados que en el uso de su derecho a la última palabra no condenó los atentados y únicamente explicó que nunca le entregó muestra alguna de explosivo a Zouhier y que se ha demostrado que no trasladó un detonador en un Renault Megane en el mes de julio o agosto de 2003, para lo que se escudó en la sentencia que le condenó a 10 años de cárcel por tráfico de explosivos y drogas en la "operación Pipol", y en la que consta que ese vehículo estaba en el desguace.

Por su parte, Mahmoud Slimane Aoun se declaró inocente, en un evidente estado de nerviosismo, al tiempo que condenaba los atentados y todo tipo de violencia.

"Es verdad que conocía a alguna gente", señaló, aunque matizó que lo que había entre "El Chino" y él no era amistad sino odio por su religión, ya que Slimane Aoun es chiíta y Ahmidan era suní.

Entonces, le toco el turno a otro de los presuntos autores intelectuales del 11-M, Hassan El Haski, quien también se declaró "totalmente inocente" y se preguntó qué cargos hay contra él, puesto que su nombre no ha aparecido durante la vista oral y retó a cualquiera que tenga alguna prueba contra él a que la presente.

Reclamó al tribunal que aplique justicia y que le absuelva porque, insistió, "soy totalmente inocente de la autoría" del 11-M y de cualquier acto terrorista y recordó que "si yo fuera autor intelectual no hubiera venido a España en abril de 2004".

Antonio Iván Reiss Palicio usó su última palabra para declararse inocente y dio las gracias a su abogada por el trabajo y la dedicación que le ha dedicado a su defensa

Rafá Zouhier, fue quien más expectación despertó en la sala en los cerca de cuarenta minutos que estuvo hablando y en varias ocasiones el presidente Javier Gómez Bermúdez le llamó la atención para que acortara su intervención o para que no se dirigiera directamente a las acusaciones.

De entrada, pedía a las víctimas "que abran los ojos para que paguen quienes tienen que pagar", reiteraba su inocencia y afirmaba que lo único que hizo fue dar la información que debería haber servido para evitar la masacre.

Zouhier también pidió perdón al tribunal por su comportamiento durante el juicio, en el que ha tenido que ser expulsado del habitáculo blindado hasta en cuatro ocasiones, y a las víctimas a las que haya podido ofender.

Asimismo, condenó "de forma clara y contundente" los atentados y dijo dirigiéndose a las víctimas: "Comprendo vuestro dolor y, aunque parezco una fiera dentro de esa pecera, hice todo lo que estuvo en mi mano para que esto no ocurriera".

Además, afirmó que se ha sentido incluso "humillado" después de haber hecho todo para evitar ese tráfico de explosivos y añadió que "eso me hizo parecer culpable y malo en la fase de instrucción; claro que buscaba venganza contra los que me hicieron daño, pero con la verdad".

Dijo que "claro que sabía que estaba jugando con fuego, si no me hubiera enterado de lo que hacía la trama asturiana, jugaba con fuego para evitar ese dolor. Para evitar conocerle a usted", apostilló, mirando Gómez Bermúdez.

"Yo pensaba que los de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, a la que informaba Zouhier), eran unos tíos que defienden a los españoles, que se encargan de la seguridad que pagamos todos", aseguró el acusado, quién recordó que a ellos les contó que había 150 kilos de explosivos, porque su intención era evitar el 11-M.

Insistió en que se jugó la vida yendo a Asturias y que si se hubiera detenido a los traficantes de los explosivos no hubiera ocurrido el atentado y, sin embargo, continuó "me piden 40.000 años y eso que he demostrado por pasiva y pasiva" mi inocencia.

"Yo informé a Víctor -su controlador- de todo lo que sabía", explicó y mirando al presidente del tribunal señaló: "¿Y sabe la respuesta de Víctor? Se lo juro, señoría, fue que en Asturias estaba todo controlado".

Indicó que "yo no soy ningún chivato, yo no me chivo de hachís, yo me chivo de una cosa para salvar vidas, de los explosivos que luego se utilizaron en el 11-M".

Según la teoría que desplegó en la sala el procesado, le obligaron a hablar con los asturianos de explosivos y por eso salía con ellos de fiesta muchas veces, para sacarles información.

Por su parte, Rachid Aglif, "El Conejo", presunto "lugarteniente" del suicida Jamal Ahmidan, "El Chino", retaba al tribunal, a que "si hay una declaración de Rafá que sea verdadera, que me metan, en vez de 20 años, 40.000 millones".

Aglif ha afirmado que la fiscal Olga Sánchez se ha aprovechado muy bien de las declaraciones de Rafá Zouhier", las que calificó como "falsedades" que ha utilizado para formular las acusaciones contra él.

El acusado explicó que su único delito ha sido llevar en su coche a Zouhier a la reunión del McDonald's de Carabanchel, en la que, dijo, fue la única vez que vio al asturiano Suárez Trashorras, al que "ni le vendí chocolate, ni hablé con él, ni nada de nada", precisó.

Sobre su relación con "El Chino" y sus contactos telefónicos con él, Aglif destacó que desconocía que era terrorista y dijo: "si es terrorista lo sería él, no yo. Si me llama al móvil yo no sé que es terrorista".

También hizo uso de su derecho a la última palabra y comenzó condenando los atentados, Basel Ghalyoun, quien afirmó que el ADN hallado en el gorro que apareció entre los escombros del piso de Leganés y que se le atribuye puede ser de cualquier otra persona, y negó haber estado en aquella vivienda donde se suicidaron siete terroristas, o en el local de Virgen del Coro, donde supuestamente se celebraban reuniones integristas y donde se le situó la noche del 11 al 12 de marzo, aunque recordó que sí vivió allí durante un tiempo.

Respecto al tráfico de llamadas registradas en marzo de 2004 entre su teléfono y el del suicida Serhane Ben Abdelmajid, "El Tunecino", reconoció que existen pero afirmó que "no hay nada delictivo en esas llamadas".

Indicó que ha tenido 14.000 oportunidades de escaparse si hubiera querido, y que, sin embargo, no lo ha hecho porque es inocente.

Por su parte, el argelino Nasreddine Bousbaa pidió al tribunal, al que expresó su confianza, que dicte una sentencia justa, tras haber condenado el 11-M.

Los asturianos Iván Granados y Javier González, "El Dinamita" decidieron, al igual que Trashorras, no hacer uso de su turno de última palabra.

Abdelmajid Bouchar, otro de los supuestos autores materiales del 11-M, negaba haber estado en los trenes en los que estallaron las bombas, en el piso de Leganés donde se suicidaron siete terroristas y en la finca de Morata de Tajuña (Chinchón), donde supuestamente se prepararon los explosivos.

Recordó que la testigo que le reconoció como una de las personas que colocó las bombas en los trenes, luego rectificó y dijo que a quien vio era al acusado Jamal Zougam y afirmó con rotundidad que "yo nunca he estado en los trenes".

También negó haber estado en el piso de Leganés, a pesar de que le reconoció un policía como la persona que salió a tirar la basura y huyó al percatarse de la vigilancia policial el día 3 de abril de 2004.

Bouchar sostuvo que eso es una falsedad ya que el agente le describió con una larga barba y él ya no llevaba barba porque se la afeitó en 2002.

Reconoció que se encontró su ADN en un hueso de dátil que se recogió de esa bolsa de basura, pero indicó que no había restos de los suicidas, por lo que esa bolsa no tenía por qué proceder de esa vivienda.

Asimismo, mantuvo que nunca estuvo en la finca de Morata de Tajuña, donde también encontraron sus huellas en una máquina de afeitar y en un mango de hierro, aunque dijo que pudo haber coincidido en su trabajo con cualquiera de las personas que después trabajó en esa finca y cualquiera pudo coger esos utensilios suyos.

Bouchar se declaró inocente, condenó la masacre y todos los atentados terroristas que ocurren en el mundo, y envió su pésame a los afectados, a quienes dijo que quería "compartir con ellos ese dolor".

A continuación, el acusado Hamid Ahmidan, primo de "El Chino", y de Hicham Ahmidan, imputado por los atentados y preso en Marruecos, consideró que si sus dos primos "hubieran estado aquí", él no estaría en la 'pecera' porque, dijo, "soy totalmente inocente" y, al igual que el resto, condenó los atentados.

Otman El Gnaoui afirmó que "no pertenezco a ninguna banda terrorista porque no soy de ninguna religión", recalcó el acusado, que también condenó la masacre y reclamó justicia.

Mohamed Larbi Ben Sellam, para quién el fiscal pide 27 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista y conspiración para el asesinato, condenó los atentados, negó haber participado en reuniones islamistas y denunció las torturas de la Policía para conseguir implicarle.

Ben Sellan, que también aseguró que no facilitó documentación falsa a otros implicados, explicó que, cuando fue detenido en el calabozo, "me trajeron carne de cerdo y me abrieron la boca para meterme esa carne y me decían me iban alimentar con esa carne".

Recordó que estuvo varias noches sin dormir y que los agentes le amenazaban con "problemas para tu familia aquí o en el extranjero", para que realizara determinadas declaraciones.

Por su parte, Mohamed Bouharrat en el uso de la última palabra reiteró que el se presentó voluntario a declarar y, sin embargo le ingresaron en prisión por falta de colaboración.

Bouharrat acusó al Ministerio Fiscal de aportar pruebas falsas y pidió al tribunal que no las tenga en cuenta.

El último en dirigirse al tribunal fue Mouhannad Almallah Dabas, agradecía, de entrada su labor al juez y a su abogado, así como el trato de la Policía durante el juicio que dijo "nada tiene que ver con el que recibimos en las cárceles".

Negó su participación en las reuniones de islamistas que le atribuye la Fiscalía y dijo a las víctimas que comprende su dolor porque vivió otra masacre terrorista en Damasco (Siria), y vio el sufrimiento de las familias.

"Yo odio la violencia en toda medida, lo pasé mal en la masacre de Madrid, porque Madrid para mí es igual que Damasco, yo nací en Damasco y mis hijos nacieron aquí", relató ante el tribunal.

Elogió el comportamiento del pueblo español, y acusó a su mujer de haber mentido y haber testificado contra él por venganza, debido a los celos.

Reconoció que tiene en su agenda el teléfono de algunos sospechosos pero que hay más de 250 nombres y solo cuatro o cinco personas pueden ser considerados radicales.

Finalmente, los asturianos Raúl González y Emilio Llano declinaron hacer uso del turno de última palabra, mientras que el procesado Mohamed Moussaten, para quién el fiscal pide seis años de prisión por colaboración con organización terrorista, se limitó a condenar "rotundamente" los atentados y a declarar su inocencia.

Tras estas intervenciones, el juicio por el mayor atentado terrorista cometido en España quedó visto para sentencia, después de que el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, agradeciera la colaboración y comprensión de todos presentes en la sala.


Datadiar: Crónica de la semana del 27 al 29 de junio de 2007





Crónica de la decimonovena semana del 27 al 29 de junio

Los abogados de las defensas han reclamado esta semana, en la que han transcurrido desde la jornada quincuagésima cuarta a la quincuagésima sexta del juicio por el 11-M, la absolución de sus clientes por dos motivaciones generales: falta de pruebas e irregularidades en los interrogatorios y el sumario.

El miércoles, el abogado defensor del supuesto autor material de los atentados Abdelmajid Bouchar, que supuestamente huyó corriendo tras detectar la presencia policial en el cerco del piso de los suicidas de Leganés, aseguró que su defendido "nunca ha estado en ese lugar".

Este abogado, Juan Jesús Yéves solicitaba, por lo tanto, la absolución de Bouchar, para quien el fiscal pide 38.960 años, al estimar también que después de haber pasado setecientos testigos, sólo siete se han referido a Bouchar y de ellos, dos son su padre y su hermano. “Los cinco que quedan no son fiables”, ha sentenciado.

Sobre el reconocimiento que hizo una testigo protegida de Bouchar aseguraba que no es "concluyente", pues tras ver varias fotografías de éste en el juicio dijo que al que vio la mañana de la masacre en la estación de Entrevías era Jamal Zougam.

También cuestionó el reconocimiento que hizo de su cliente el agente que supuestamente corrió detrás de este acusado cuando huyó del cerco policial, del que se percató cuando bajaba a tirar la basura.

El letrado se preguntó cómo es posible que recuerde que la bolsa estaba cerrada y colgaba de ella un racimo de dátiles y no la cara de su cliente unos días después de ese suceso y, además, no lo identificase en la rueda de reconocimiento que realizó después de que este procesado fuera detenido en Serbia el 17 de agosto de 2005.

Insistió en que "no ha quedado acreditado fehacientemente su participación en los atentados de Madrid ni en Leganés", que añadió que "aún habiendo estado el 3 de abril de 2004 en la vivienda de la calle Carmen Martín Gaite de la citada localidad madrileña, su defendido se marchó del lugar mucho antes de que ocurrieran las inmolaciones".

Puso también de manifiesto que no se ha detectado ADN de Bouchar ni en la furgoneta Renault Kangoo que sirvió para trasladar a los terroristas desde la casa de Morata de Tajuña hasta la localidad madrileña de Alcalá de Henares, ni en las ropas abandonadas en Vicálvaro.

Tras señalar que en el desescombro de Leganés se halló la carta de identidad de Bouchar, su bonometro y unas huellas de éste en un libro del Corán, el letrado destacó que "tenemos la documentación de un árabe, sin explicación de cómo ha llegado hasta allí".

"No es delito ser árabe", manifestó Yéves, que concluyó su exposición diciendo que no existe pertenencia a banda armada alguna, ni siquiera colaboración por parte de su defendido.

Falta de indicios

La abogada del acusado Mohamed Bouharrat, Isabel García, afirmaba también el miércoles que "hay casi más indicios en contra de esta letrada que en contra de su cliente" y expuso su situación personal, como ejemplo de que una acusación no se puede basar en casualidades. Así, contó que ella misma conoció a varios de los imputados en el 11-M, como a Jamal Zougam, que regentaba un locutorio del que la abogada era cliente; a Rachid Aglif "El Conejo", propietario de la carnicería donde compraba, y a Mouhannad Almallah Dabas, que una vez le arregló la lavadora.

García contó también el hecho de que reside en el barrio de Lavapiés, cerca de una mezquita, frecuenta el restaurante La Alhambra, al que acudían algunos de los acusados, y está casada con un musulmán, del que espera una hija de la que dijo "parte de su sangre será musulmana".

La defensora afirmó que "estar en determinados sitios no es un indicio de nada contra una persona" y que, "yo quizá por mi estado me hubiera librado, pero no mi marido musulmán".

Utilizó, además varias de las alegaciones realizadas por la Fiscalía durante su informe de conclusiones definitivas como indicios de la no pertenencia de su cliente al grupo integrista responsable de los atentados, a pesar de destacar que no comparte su validez como pruebas de culpabilidad. Así, puso de manifiesto que Bouharrat contestó en su declaración ante el tribunal a todas las partes y no participó en la huelga de hambre seguida por varios de los procesados durante días.

Negó que su patrocinado hubiera estado en esa vivienda de Leganés, pese a que durante el desescombro se encontraron unas fotografías suyas, que según la letrada, “su cliente se olvidó esas fotos en el coche de un argelino que conocía a Jamal Ahmidan (El Chino)”.

Sus huellas también aparecieron en uno de los libros encontrados en las labores de desescombro, ante lo que dijo que "existen muchas formas de que sus huellas llegaran a ese libro", que pertenecía a una mezquita de Madrid, porque se han encontrado en los libros más de cien huellas distintas, incluso de personas que estaban en prisión.

Finalmente, lamentó que en este juicio se hayan oído afirmaciones que reflejan "los tintes de islamofobia que existen en la sociedad"

Secreto prolongado

La defensora de Otman El Gnaoui, Beatriz Bernal, se adhería a lo manifestado por las otras defensas, en relación con la indefensión causada por la indebida prolongación del secreto sumarial. “A esta parte no se le ha permitido acceder a las diligencias que se estaban practicando”, ha comentado.

La Fiscalía pide 38.972 años de cárcel para El Gnaoui, y no 24 como solicitaba inicialmente, al considerarlo autor por cooperación necesaria de los atentados, y añadió que "esto le ha llevado a la cárcel".

Bernal solicitó la nulidad de las actuaciones por, entre otros motivos, el secreto de la causa, lo que, a su juicio, ha provocado indefensión en su patrocinado, y señaló que "no se nos puede acusar de fraude legal", en alusión a las críticas de algunas acusaciones por solicitar en este momento procesal la nulidad de la causa.

La letrada aseveró que no hay pruebas que demuestren la participación de su cliente en el 11-M y afirmó que "estuvo en el lugar equivocado con las personas equivocadas", lo que, a su juicio, ha sido utilizado para desviar la atención de los presuntamente culpables.

Explicó que las acusaciones que imputan a su patrocinado se obtienen a través de dos fuentes: las conversaciones telefónicas "fruto de las intervenciones nulas" que se le practicaron a El Gnaoui y su presencia en la casa de Morata de Tajuña.

La defensora negó también que participara en esta obra en concreto y dijo que nunca ayudó a forrar el agujero con porexpan. Explicó, así mismo, que su letrado se limitó a limpiarlo a petición de Jamal Ahmidan, alias "El Chino", ya que estaba sucio debido a que se utilizaba para almacenar la comida de los animales de la finca.

Bernal señaló que El Gnaoui llegó hasta la casa de Morata de Tajuña porque conocía al hermano de "El Chino" Abdelilah Ahmidan, que le recomendó a su hermano como obrero ya que ese momento se encontraba en paro. Dijo que ni su cliente, ni Hamid Ahmidan "participaban en nada de lo que hacían el resto de personas que estaban en la casa".

Se refirió, a continuación, al viaje que realizó el 29 de febrero de 2004 a petición de "El Chino", día en que éste regresaba de Asturias a Madrid transportando los explosivos robados en Mina Conchita, para destacar que ni siquiera ha quedado acreditado que el suicida trajera la dinamita en ese viaje.

Apuntó que la relación que El Gnaoui tenía con Ahmidan era "la justa" para realizar los trabajos de la casa -el fiscal le considera hombre de confianza del suicida- y que "si realmente hubiera sido integrante se le hubiera pedido que estuviera allí colaborando con ellos", añadió Bernal al relatar que su cliente sólo hizo un favor que le pidió "El Chino" porque "él sabía conducir y los otros chicos no".

Criticó que algunas de las partes procesales hayan generado dudas sobre el proceso porque, en su opinión, lo han hecho "para despistar" acerca del "verdadero origen" de la masacre y recalcó que hay muchos "puntos oscuros en este procedimiento".

En este sentido, destacó que tras el informe final de explosivos elaborado por ocho peritos para la vista oral, no ha quedado probado qué tipo de dinamita explotó en los trenes y, según dijo, "lo que ha quedado probado es que no explotó Goma 2 ECO", como sostiene la Fiscalía.

Vulneración de derechos

Más tarde, también en la extensa sesión del miércoles, el abogado de Abdelilah El Fadual, José Luis Laso, aseguraba respecto a su cliente, para quien pidió la absolución, que "ser amigo de un terrorista no convierte a ese amigo en terrorista", al tiempo que aseguró que no hay ninguna prueba que acredite la acusación de pertenencia a organización terrorista.

La defensa invocó la nulidad del auto habilitante de la entrada y registro en el domicilio del acusado por vulneración de los derechos consagrados en los artículos 18 (inviolabilidad del domicilio) y 24 (derecho a la tutela judicial efectiva) de la Constitución. Además, entiende que el auto que acordó la medida no contenía la fundamentación jurídica necesaria, pues “sólo se exponía en él la comisión de los atentados”. Ello no obstante, ha explicado, es doctrina jurisprudencial que toda medida restrictiva de derechos fundamentales debe contener una motivación suficiente.

Durante su alegato el letrado sostuvo que no está probado que El Fadual, para quien el fiscal pide 12 años de prisión y que ha sido calificado por algunos de los testigos como "el mejor amigo" de Jamal Ahmidan 'El Chino', colaborara con el suicida en el tráfico de drogas ni en el robo de vehículos.

Se refería, a continuación, a los comentarios vertidos durante el proceso, que El Fadual reparaba los coches de “El Chino”, pero, ha mantenido el letrado, que Abdelilah El Fadual sólo fue en una ocasión, en enero de 2004, con Ahmidan a ver un vehículo en el taller, por la razón de que iba a comprar un coche (BMW) de Hicham Ahmidan. Y en esa ocasión fueron también Hicham y Gabi “El Palestino”. Todos los vehículos que usaba “El Chino” eran de su propiedad. Además, el vehículo que iba a comprar Abdelilah no se hizo desaparecer, “puesto que el acusado incluso bajó con él a Ceuta”.

Laso reconoció que entre 1998 y 2000 su patrocinado y "El Chino" mantuvieron una relación muy estrecha ya que "era una época en la que salían mucho por la noche", pero explicó que esa relación ya no era igual desde que Jamal Ahmidan regresó a España tras cumplir una condena de prisión en Marruecos.

Jose Luis Laso concluyó preguntando a la Sala si, de no haber fallecido siete personas en el atentado suicida de Leganés, no haber huido varios acusados de perpetrar los atentados y no haberse descubierto los perfiles genéticos en diferentes escenarios de la masacre, "¿puede alguien creer que mi patrocinado hubiera sido siquiera procesado?".

Sin contraste

Por su parte, el abogado de Saed El Harrak, Bernardo Monfort, pedía la absolución, porque "no ha habido ningún testigo que haya relacionado a mi cliente" con ninguno de los escenarios que han tenido relación con el 11-M, ni se ha probado ninguna actividad delictiva, lo que, en su opinión, lleva a descartar su pertenencia a ninguna célula terrorista.

En relación a los tres escritos que aparecieron entre las pertenencias de El Harrak -cuya autoría se atribuye al suicida Abdennabi Kounjaa, porque en ellos aparecen su firma y cinco huellas suyas-, el letrado señaló que no se ha demostrado de forma contundente, ni se contrastó el contenido de esa carta referente a la Yihad y ni siquiera la firma y las huellas.

Bernardo Monfort insistió en que El Harrak no participó en los fines de los autores de la masacre porque "él ya había conseguido los suyos, que eran venir a España, mejorar su calidad de vida y tener una familia", y el único indicio que hay es que conocía a Abdennabi Kounjaa.

El Harrak, según su abogado, pidió a Kounjaa que su mujer acompañara a la suya al ginecólogo y "ahí -dijo- cavó su propia tumba".

El letrado negó que su patrocinado mantuviera, como sostiene la Fiscalía, un contacto telefónico muy intenso con varios de los terroristas que se suicidaron en el piso de Leganés, además de Kounjaa, los hermanos Rachid y Mohamed Oulad Akcha, con quienes apenas tuvo relación, indicó el letrado.

El número de teléfono de El Harrak fue encontrado entre los restos del piso de Leganés, y en él se hallaron registradas varias llamadas de los suicidas.

Sin embargo, el abogado destacó que "no se puede acusar a nadie" por unas llamadas telefónicas y denunció que "este calvario", en referencia a las irregularidades cometidas con la detención de su patrocinado, "nos puede pasar a cualquiera".

"Esto genera inseguridad jurídica" y crea indefensión, dijo, a lo que añadió que en el caso de que se produzca una condena de El Harrak, pedirá que se depuren responsabilidades y la condena "en "costas" de las partes que han mantenido la acusación, porque "estaríamos ante una estafa procesal", concluyó.

Ensañamiento injustificado

La defensa de la acusada Carmen Toro centró su informe, en que su patrocinada está sentada en el banquillo de los procesados por ser "en su día" la mujer de José Emilio Suárez Trashorras y consideró que "sin ella el resultado de los hechos hubiera sido el mismo".

Peña subrayó que cuando ocurrió la masacre Carmen tenía 20 años, era "notablemente inmadura", estaba recién casada con Trashorras, muy apegada a su entorno familiar y destacó que es insegura y que no tiene un carácter fuerte, lo que, según dijo, hace que ésta deje que las decisiones las tomen otros.

Añadió además que no tiene "facilidad de palabra" y que incluso la pierde cuando se encuentra en una situación que le supera y le pone nerviosa, y en este sentido recordó que "contestó malamente a esta letrada" cuando declaró en la vista.

"No es consciente prácticamente de nada de lo que hace su marido", recalcó la abogada al señalar que, según declaró un perito en el juicio, la enfermedad mental que sufre Trashorras puede hacer que lleve una doble vida, que "perfectamente podía desconocer" Carmen, agregó.

Consideró que ha existido un "ensañamiento injustificado" por parte de varias acusaciones contra su cliente y apuntó que quizá sea por ser la única mujer acusada en el proceso o por la trascendencia mediática que ha tenido, e incluso dijo que parece que alguna acusación "se ha olvidado de los derechos humanos".

Sobre el suicida Jamal Ahmidan, "El Chino", dijo que, como declaró en la vista, lo había visto una vez en la finca de Chinchón, pero "eso no significa que pueda conocer mucho más ni implica una actividad de tráfico de explosivos".

Redondeo de libros

La letrada Pilar Gómez Pavón, defensora del ex vigilante de seguridad de Mina Conchita, Emilio Llano, para el que el fiscal pide 5 años de cárcel por desatender sus obligaciones de registrar las entregas y el consumo de explosivos en la explotación, ha asegurado que su cliente siempre trabajó con el sistema que le indicó la empresa propietaria de la mina y como lo hacía el anterior vigilante y subrayó que era "personal subalterno" de la dirección facultativa de la empresa Caolines de Merillés.

“No es cierto que todo el control del material de la mina correspondiese a Emiliano”, ha dicho la letrada, que ha continuado relatando que “por esta defensa se solicitó un certificado a la Dirección General de Minas para que indicasen quien era el director facultativo de la mina, que en el tiempo de los atentados era Roberto López Fernández, quien tenía las competencias que le atribuye la legislación vigente”. Y ha resaltado que, “según la legislación de minas, es obligación de la empresa comunicar a la autoridad administrativa competente la identidad del director facultativo de cada mina, pero cuando solicitó la certificación no constaba ese dato en la Dirección General de Minas”.

Relató, finalmente, que también a que había "inexistencia de anomalías" en la explotación minera y que el "redondeo" de los libros de contabilidad donde se anotaba el consumo de explosivos era "algo normal en las minas" y conocido por la Guardia Civil, institución de la que dijo que consideraban como algo que "era y había sido normal" las "pequeñas sisas" de explosivos en la minería".

Sustitución de los suicidas

Tanto el abogado de la defensa de El Haski, José Luis Borraz, como la de Belhadj, Francisco Andújar, acusados para los que el fiscal pide 38.962 años de cárcel, coincidieron el jueves 28 de junio en que la acusación es un invento de la policía, la Fiscalía y el juez instructor, por lo que reclamaron su absolución y el segundo de ellos, además, dijo que la conexión entre su cliente y los otros dos presuntos ideólogos sigue siendo "un misterio", ya que "alguien tendría que haber demostrado que estuvieron en el mismo sitio y al mismo tiempo" y no se ha hecho.

Andujar se preguntó si su defendido y los otros dos supuestos ideólogos del 11-M, El Sayed, "Mohamed El Egipcio" y El Haski estarían acusados en este proceso si en el banquillo de los procesados estuvieran sentados los siete suicidas de Leganés, los cuatro huidos y las personas a las que corresponden los siete perfiles genéticos anónimos que se hallaron en Leganés.

El abogado comparó el proceso con “una casa de apuestas”, en el que la Fiscalía y el resto de los acusadores habrían sentado en el banquillo a 28 de los 116 imputados en el sumario, de forma aleatoria, para ver si así acertaban a condenar a alguno de los culpables, para, a continuación afirmar que “las acusaciones se han visto en la obligación de internacionalizar el proceso con la imputación de supuestos líderes europeos de Al Qaeda para dar categoría al juicio y justificar los tres años de investigación”.

También recordó que uno de los agentes que han declarado durante el juicio se inclinó por la posibilidad de que el suicida Jamal Ahmidan "El Chino" fuera Abu Dujana, ya que en las distintas grabaciones en las que se reivindicaba el 11-M en su nombre no aparecía "El Chino", salvo la encontrada entre los escombros del piso de Leganés, donde es Jamal Ahmidan quién aparece en calidad de jefe.

Para defenderse de esa acusación, Andújar se refirió a la declaración que prestó ante la Policía su sobrino, el también acusado Mohamed Moussaten, en la que aseguró que a su tío "le parecía poco" lo que había pasado en Madrid, y destacó que en ese interrogatorio "se rebasaron los límites de la legalidad" para que el joven implicara a su cliente.

Cuestionó la labor de las fuerzas de seguridad y mantuvo que la relación de su cliente con el supuesto autor material Abdelmajid Bouchar y el huido Mohamed Afalah "se ha engordado", pues "como no había nada, no había más remedio que engordarla", y recordó que en los diferentes escenarios de los atentados (finca de Chinchón, piso de Leganés, etc.) no han aparecido huellas de Belhadj.

Sin presencia en el juicio

El abogado defensor de El Haski, José Luis Borraz, negaba que su cliente perteneciera al Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), del que la Fiscalía le considera líder en España, y que tuviera alguna implicación en la preparación de los atentados de Madrid.

Aseguró que no ha habido ninguna prueba de que su cliente fuera del GICM, y destacó que hasta uno de los agentes que elaboró el informe en el que se basa la acusación dijo en la vista que "su pertenencia era controvertida".

El letrado manifestó que su defendido "apenas ha tenido presencia en este juicio" y confió en que este hecho redunde en su beneficio. Puso también de manifiesto que el interrogatorio practicado a los procesados "no proporcionó prueba de cargo alguna y ni siquiera el menor indicio".

Dijo que El Haski, del que manifestó que nunca ha estado en Madrid apenas ha tenido presencia en el juicio, porque no conocía a ninguno de los más de cien imputados que ha habido en este proceso, ni tampoco a los siete suicidas de Leganés, lo que, a su juicio, lleva a descartar el delito de pertenencia a organización terrorista del que le acusa el fiscal.

Borraz se refirió a las manifestaciones de los presos islamistas en Francia Attila Turk, Bachir Ghoumid y Youssef M'Saad -encarcelados por su relación con el GICM- que implican a su patrocinado con el 11-M y sobre las que, destacó, se ha basado su acusación, y en concreto, recordó que el primero de ellos no reconoció en la vista las declaraciones que prestó ante la Policía.


Ante las fuerzas de seguridad, Turk dijo que El Haski "estaba muy nervioso y preocupado" antes de los atentados de Madrid, aunque el letrado destacó que prestó once declaraciones y que en ellas no implicó a su defendido en la ideación y preparación del 11-M y apuntó que esa idea surge a raíz de las traducciones que se hacen.

Además subrayó que Turk, quien reconoció que alojó a El Haski en marzo de 2004 sin precisar si antes o después del 11-M , declaró "en condiciones próximas a la tortura" y, por lo tanto, esas declaraciones están "viciadas en origen".

Explicó que ese nerviosismo y preocupación a los que se refería Turk eran consecuencia de que su patrocinado no tenía donde alojarse en Francia.

Convidado de piedra

Ricardo López Sánchez, defensor de Nasreddine Bousbaa, aseguraba que su cliente nunca manipuló los tres pasaportes que el suicida Jamal Ahmidan, "El Chino", le entregó para que los falsificara y añadió que su patrocinado nuca supo que "estaba tratando con un integrista radical".

El letrado, que pedía la absolución de Bousbaa, para el que la Fiscalía pide 13 años de cárcel por colaboración con organización terrorista y falsificación de documentos oficiales, lo calificó "cariñosamente" como un "auténtico convidado de piedra" pues, dijo, nadie le ha nombrado en este juicio.

El letrado contó que Bousbaa conoció a "El Chino" a mediados de enero de 2004 a través de una tercera persona y dijo que quedó con él porque quería que examinase unos pasaportes, pero destacó que estaban en mal estado para falsificarlos, tras lo que se los llevó a casa "a la espera de que le llamase Jamal para la devolución", lo que, según el letrado, hizo dos o tres días antes del 11-M.

"Se los devolvió sin manipular", recalcó López Sánchez, que añadió que en los dos registros que se practicaron en el domicilio de su cliente no se hallaron ni sellos, ni fotografías, ni pegamentos, ni máquinas plastificadoras, así como "ninguna documentación que vinculase a Bousbaa con movimientos integristas".

Manifestó también que cuando su cliente conoció a “El Chino”, lo calificó de "polidelincuente" y del que dijo que Bousbaa lo vio en tres ocasiones, "no podía sospechar de que sería un futuro terrorista".

Además, indicó que cuando el suicida le preguntó por falsificaciones su patrocinado pensó que se dedicaba al trapicheo de drogas o a traer personas de Marruecos a España que cruzaban el Estrecho de Gibraltar.

Pensaba que era hachís

La abogada de Antonio Iván Reís Palacio "Jimmi", María del Mar Ramos, afirmaba, también en la jornada del jueves, que nadie "en esta sala puede afirmar" que el contenido de la mochila que trasladó su cliente a Madrid el 9 de enero de 2004 pudiera ser explosivo y no hachís en mal estado, como declaró Reís en el juicio.

Esta letrada sostuvo que su patrocinado "pensaba que trasladaba hachís en esa mochila que estaba cerrada con un candado" y que, a día de hoy, todavía ninguna prueba ha acreditado que transportara otra cosa.

Recordó que Iván sintió un "dolor inmenso ante los atentados del 11-M", y que se vio implicado en unos hechos que le provocan una profunda repulsa por ese único traslado de una mochila, pero dijo que "nunca ha sabido nada de una trama asturiana de explosivos".

Ramos relató que Iván Reís, para quién el fiscal pide cuatro años de cárcel por tráfico de explosivos y asociación ilícita, sólo tuvo una actuación puntual ese día 9 de enero, y no participó en ninguna de las actividades ilícitas de los acusados Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras.

La letrada pidió la libre absolución de su cliente y, en todo caso, la aplicación de la eximente completa de miedo insuperable, ya que aseguró que Iván Reís fue amenazado por Antonio Toro (al que conoció porque trabajaban en la misma empresa y con quién tenía una deuda de hachís), para que realizara ese viaje que en un principio se negó a efectuar. Además, “El Chino” casi le pegó porque no entregó una cantidad de dinero.

Además. Señaló que Gabriel Montoya Vidal, que ha constituido un pilar básico de la acusación, en juicio ha declarado que no ha tenido ningún trato con “Jimmi" y que sólo sabía que vivía en un barrio de Avilés y que pensaba que bajaba hachís

Abuso de confianza

El abogado de Iván Granados Peña, Miguel García Pajuelo, argumentaba el viernes 29 de junio, que su cliente fue utilizado por el procesado Emilio Suárez Trashorras, quién abusó de su confianza porque era una "persona bondadosa, confiada y abierta".

Iván Granados está acusado de los delitos de asociación ilícita y de suministro de explosivos, por los que la Fiscalía pide en su caso un total de 4 años de prisión.

García Pajuelo calificó a su cliente como una persona "buena y bondadosa" pero con un carácter gregario e influenciable que propició que "fuera utilizado" por José Emilio Suárez Trashorras que hizo incluso uso de su teléfono móvil para efectuar distintas llamadas a “El Chino” y al Inspector Jefe de Estupefacientes de Avilés, Manolo García "Manolón", desde el mismo.

El letrado aseguró que su cliente no participó en ninguna actividad ilícita con el procesado Emilio Suárez Trashorras, y recordó que se negó a transportar explosivos a Madrid cuando éste se lo propuso, por lo que dijo que no existían los delitos de asociación ilícita y suministro de explosivos, por los que el fiscal pide cuatro años de cárcel.

Relató que lo único que hizo su cliente fue acompañar a Trashorras a un mirador cercano a Mina Conchita, donde el primero le dijo que iba a recoger unos DVD sobre caza, y que Iván Granados no bajó del coche. Por último, le propuso hacer un viaje a Madrid para transportar explosivos y su patrocinado se negó.

Sobre las declaraciones acusatorias de Gabriel Montoya, “El Gitanillo”, argumentó que resultan contradictorias, pues parece ser un agente orientaba sus declaraciones y por eso, en algunas ocasiones, carga contra Suárez Trashorras y otras contra Iván Granados. Así, señaló el letrado, “dijo que vio a Iván al día siguiente del viaje de éste a Madrid y que le dijo que sabía que había bajado explosivo, porque había acompañado a Trashorras a la mina. Esto es algo inventado. Iván lo ha negado y Montoya Vidal nunca vio a Iván en la mina”.

También hizo notar que Carmen y Antonio Toro han declarado no “conocer” a Iván y haberle visto sólo en alguna ocasión, pues “Iván sólo conocía a Trashorras y a “El Gitanillo”. No tiene contacto alguno con Raúl González Peláez,  ni con Javier González Díaz, ni con Sergio Álvarez Sánchez, ni con Antonio Iván Reis”.

Al igual que han hecho otros letrados en sus alegatos finales, García Pajuelo denunció irregularidades en el interrogatorio efectuado a su cliente cuando fue detenido, y pidió la nulidad de las actuaciones por las irregularidades que ha provocado el secreto del sumario.

García Pajuelo explicó que su defendido implicó a otro de los acusados Raúl González, "El Rulo", porque durante una de las declaraciones efectuadas cuando se encontraba detenido, sin contar con asistencia letrada, le ofrecieron darle una pizza para cenar y le dijeron que iban a poner le en libertad.

"Mi cliente accedió", agregó el abogado que recordó que en aquel momento Granados sólo tenía 21 años. Por ello, solicitó que esta declaración sea tenida como "nula".

No cobraba alquiler

El abogado Julio Sánchez-Majano, defensor de Mohamed Larbi Ben Sellam, negaba, por su parte, la pertenencia de su defendido a la célula terrorista responsable de los atentados y señalaba, que a pesar de que el confidente policial "Cartagena" le haya acusado de ser el “mensajero" de "El Egipcio", solo coincidió con éste en la Mezquita de Estrecho y no mantuvo posteriores contactos telefónicos con el considerado autor intelectual de los atentados.

Sánchez-Majano explicó, para demostrar que su cliente, al que se le atribuye el adoctrinamiento de muyahidines para ser enviados a Irak, no cometió los delitos de pertenencia a organización terrorista y conspiración para el asesinato terrorista por los que el fiscal pide 27 años de cárcel.

Destacó que "El Egipcio" no habla de Larbi Ben Sellam en ningún momento ni mantiene conversaciones telefónicas u otros contactos con él cuando se encuentra en Italia. Tampoco puede extraerse ningún dato en este sentido, de la información existente en la comisión rogatoria italiana, afirmó el abogado defensor.

El abogado descartó que su defendido ofreciera cobertura logística a Mohamed Afalah, huido y al que se supone muerto en Irak o al acusado Youssef Belhadj, para facilitarles su salida de España.

Relató que su cliente vivía en la localidad barcelonesa de Santa Coloma de Gramenet pero la casa que habitaba, anexa a la Mezquita, era un lugar de paso de multitud de personas que la utilizaban para dormir ya que no se cobraba alquiler.

Explicó muchos jóvenes musulmanes que llegan a España sin trabajo y con escasa formación, acuden a estos centros como un medio de encontrar trabajo y conocer a otros musulmanes ya asentados en el país.

Documentos falsificados

La sesión del viernes registró también la intervención de la defensa del acusado Mahmoud Slimane Aoun, Cristóbal Gil del Campo, quién aseguró que la documentación falsa que tenía su cliente cuando fue detenido el 28 de julio de 2004 era suya, y no del suicida Jamal Ahmidan, "El Chino", pues aunque estaba manipulada aparecía la foto de su patrocinado.

"Esa documentación no puede ser utilizada para ninguna otra persona porque se tendría que proceder de nuevo a una manipulación del documento", sostuvo el abogado, que añadió que en el registro que se practicó en el domicilio de Slimane Aoun no se halló "ningún otro documento", ni materiales, ni instrumentos para falsificar.

Además, subrayó que su patrocinado, quien se enfrenta a una petición de pena del fiscal de 13 años de cárcel por colaboración con organización terrorista y falsificación de documentos oficiales, "ni siquiera tiene las facultades físicas" para manipular documentos, pues "como todo el mundo sabe le faltan dos dedos de una mano, cosa que le imposibilita para realizar labores de falsificación”.

El abogado defensor ha descartado que su cliente sea culpable de los delitos de los que se le acusa, ya que la principal prueba en su contra, el registro de las llamadas efectuadas a "El Chino", no es correcto ya que de los 140 contactos del listado sólo 95 fueron efectivos.

Gil del Campo recordó además que su cliente, que siguió la exposición de su defensa con angustia y gran parte del tiempo con las manos entre la cara, no está en libertad porque no pudo pagar la fianza de 50.000 euros que le impuso el juez instructor del 11-M, Juan del Olmo, en abril de 2006.

La sesión se reanudará el próximo lunes, día 2 de julio, a las 10 de la mañana cuando se reanudara con las intervenciones del abogado del presunto ideólogo del 11-M, "El Egipcio", Endika Zulueta, y del letrado del supuesto autor material Jamal Zougam, José Luis Abascal.

Después de estas intervenciones será el turno de ultima palabra para los veintiocho acusados, tras lo cual, el juicio quedará visto para sentencia.




Los acusados reiteran su inocencia y evidencian la falta de pruebas para condenarles




Los acusados reiteran su inocencia y evidencian la falta de pruebas para condenarles

Los acusados en el juicio del 11-M reiteraron su inocencia en sus alegatos finales, señalaron la falta de pruebas contra ellos y repitieron su condena a los atentados. Jamal Zougam detalló las contradicciones en las personas que le reconocieron en los trenes y aseguró que "algunos tenían interés en que fuera yo el culpable". Otra de las declaraciones más esperadas fue la de Zouhier. Criticó duramente a sus controladores al sostener que avisó de los atentados y que "nadie hizo nada". "¿Cuantas veces hay que ir a decir que alguien está vendiendo explosivos?", se preguntó.


L D (Agencias) El acusado Jamal Zougam declaró ante el tribunal que medios de comunicación y políticos le utilizaron entre los días 11 y 14 de marzo de 2004, día de las elecciones generales, para afirmar que "fueron islamistas" los responsables de los atentados de los trenes de cercanías. "Algunos tenían interés en que fuera yo el culpable. Yo no sé si fueron islamistas o no, probablemente sí, pero yo no fui", añadió.
 
El acusado dio extensos detalles sobre las contradicciones en las que incurrieron los testigos que le reconocieron en distintas estaciones o trenes de cercanías. Por ejemplo indicó que el testigo A-27 incurrió en múltiples contradicciones. "Dice que cogió el tren desde Alcalá de Henares a las 7:10 de la mañana y que se introdujo en el centro del convoy, una persona le empujó desde el lado izquierdo y observó a un individuo sentado junto a él que intentaba introducir una bolsa debajo del asiento, no obstante el artefacto había sido colocado en el vagón número 4 debajo de una papelera", explicó. Zougam agregó que "nadie comete un atentado utilizando las tarjetas de su negocio".
 
Fouat El Morabit, acusado de pertenencia a organización terrorista para el que la Fiscalía pide 12 años de prisión, señaló que no tuvo "la más mínima participación, ni la más pasiva actuación que se pueda imaginar".  El Morabit destacó, además, que no ha quedado demostrado que en la casa de la calle Virgen del Coro de Madrid se celebraran reuniones de tipo islamista y destacó que la visita del suicida Rifaat Anouar a la vivienda el día 11 de marzo por la noche no estaba dirigida a buscar refugio, ya que en aquel momento todo el mundo pensaba que el responsable de la masacre era la banda terrorista ETA.
 
Por su parte, Abdelilah El Fadual El Akil, acusado también de pertenencia a organización terrorista, se dirigió también a las víctimas y dijo que "cada día" llora por sus familiares. El acusado resaltó que vino a España "debajo de un camión" y que con ese esfuerzo quiere demostrar que quiere a este país. "Yo también me siento una víctima, no he visto crecer a mi hijo, no le he visto empezar a andar", destacó. El Fadual El Akil reconoció que era amigo de Jamal Ahmidan, alias "El Chino", pero concretó que una vez que regresó a España después de permanecer encarcelado en Marruecos, en 2003, perdieron el contacto. "Aquí se mete a todos en el mismo saco porque somos musulmanes y no todos somos iguales", indicó.
 
Los considerados autores intelectuales de los atentados Rabei Osman El Sayed, alias "Mohamed El Egipcio", y Youssef Belhadj indicaron que se acogían a todo lo dicho por sus abogados.
 
El asturiano Antonio Toro, ex cuñado de José Emilio Suárez Trashorras, realizó esta tarde, haciendo uso de su derecho a la última palabra, una breve alocución ante el tribunal en la que no condenó los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Todos los anteriores acusados que se dirigieron a la Sala expresaron su condena antes de exponer sus argumentos en su defensa.
 
Toro dijo que únicamente quería concretar dos datos que considera no han quedado suficientemente claros. Así indicó que nunca entregó al acusado Rafa Zouhier una muestra de explosivo y dijo que tampoco le dio detonadores. En este sentido, agregó que la prueba esgrimida por las acusaciones para demostrar su viaje a Madrid para realizar la entrega de estos dispositivos es que utilizó para el desplazamiento un Renault Megane. Resaltó que, según se ha podido comprobar a través de la sentencia de la Operación Pipol, en la que fue juzgado por tráfico de drogas, en aquel momento, verano de 2003, el coche se encontraba en un desguace. Por parte José Emilio Suárez Trashorras, para el que la Fiscalía pide 38.962 años de prisión, declinó dirigirse al tribunal.
 
Uno de los considerados autores intelectuales de los atentados Hassan El Haski, dijo no entender, dos años después de su detención, los cargos que existen contra él. Destacó que ninguno de los 116 detenidos en relación con la masacre le conoce . "No consigo entender como es posible que la respetable fiscal se siga aferrando a acusarme", añadió. El Haski reconoció que conocía a varios de los implicados en los atentados pero dijo que "no sabía nada de lo que querían hacer". Destacó, además, que entre Jamal Ahmidan alias "El Chino" y él existía odio a causa de su religión, ya que Slimane Aoun es de procedencia chiita. Justificó las llamadas efectuadas a "El Chino" por la necesidad de que le devolviera una lámpara de un vehículo que él se encargaba de reparar. Además el joven asturiano.
 
Por su parte el acusado Mahmoud Slimane Aoun, acusado de colaboración con banda armada y falsedad en documento oficial, indicó hoy que es "inocente" y recalcó que huyó de su país para evitar la violencia ya que allí mataron a su hermano, su padre ciego, sus tíos y siete de sus hijos.
 
Antonio Iván Reis Palicio se limitó en su turno a agradecer su labor a su abogado y a decir que es "inocente".
 
El acusado Rafa Zouhier, al que la Fiscalía considera cooperador necesario para la comisión de los atentados, destacó que un miembro de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil le visitó cuando ya se encontraba encarcelado y que le amenazó para que no hiciera referencia alguna a que conocía con antelación la existencia de una trama de tráfico de explosivos en Asturias. Explicó que el miembro de la UCO le indicó: "No digas a nadie nada de los explosivos porque sino te vas a comer 200 muertos". Añadió que a pesar de eso decidió contar la verdad porque los españoles merecían saberla. "Si al final paso todos esos años en la cárcel lo haré con la conciencia tranquila", agregó.
 
El acusado centró su última palabra en insistir en que denunció antes de los atentados que sabía que unos asturianos ofrecían explosivos y destacó que a pesar de UCO de la Guardia Civil conocía este dato no hizo nada. "¿Cuantas veces hay que ir a decir que alguien está vendiendo explosivos?", se preguntó y explicó que siempre había pensado que la policía hacía su trabajo. "Yo no soy el que tiene que hacerlo", destacó. Zouhier añadió que no le vale que después de los atentados las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se echen las manos a la cabeza y se preguntó por qué no se utilizó "el saco de pruebas" del que disponían para "parar ese tráfico de explosivos en las minas".
 
El acusado Rachid Aglif destacó que el único delito que ha cometido es llevar a Rafa Zouhier, a la reunión celebrada en el Mc Donalds de Carabanchel entre Trashorras y "El Chino". Acusó a Zouhier, que entonces era su amigo, de intentar implicarle e inventar que fue él el que habló de explosivos en aquella reunión y decir que actuaba como "lugarteniente de 'El Chino'".
 
Los acusados Carmen Toro, ex mujer de Suárez Trashorras, Sergio Álvarez y Saed El Harrak declinaron hablar ante el tribunal.
 
El acusado Basel Ghalyoun destacó el cambio de declaración efectuado por la testigo que dijo en un inicio haberle reconocido en uno de los trenes de cercanías y aseguró que agradece que esta persona fuera "honrada y decente" y que se diera cuenta de que su primer reconocimiento había sido manipulado. El acusado se refirió también a la aparición de su ADN en un gorro árabe encontrado en los escombros de la casa de Leganés y dijo que la perito nunca dijo que el otro perfil localizado en la prensa además del suyo fuera "anónimo" sino que indicó que no habían podido llegar a resultados concluyentes. "No se puede descartar que pudiera pertenecer a Rifaat Anouar u otra persona", dijo Ghalyoun que siempre ha defendido que pudo coger el gorro en alguna de las visitas del suicida al local de la calle Virgen del Coro, donde residió un tiempo.
 
En este sentido, se dirigió a la fiscal Olga Sánchez y se preguntó por qué motivo le cuesta creer que un ADN "se traslade de un sitio a otro" y sin embargo defienda que restos de explosivos almacenados puedan contaminarse con sustancias ajenas a su composición. "Para el ADN basta con tocar algo durante más de 10 segundos", defendió. Denunció, además, la utilización política de su caso, y se refirió a la filtración de sus conversaciones con su madre que se publicaron en un periódico nacional.
 
Por su parte los asturianos Iván Granados y Javier González declinaron hablar ante el tribunal.
 
Abdelmajid Bouchar, acusado de la autoría material de los atentados, indicó ante el tribunal que, a pesar de que en una bolsa de basura cercana a un contenedor de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés se localizara su ADN en huesos de dátil y aceituna, no se encontraron restos del ADN de las personas que murieron en la explosión. Negó además haber estado en la casa y descalificó las declaraciones del agente que le persiguió en su huída y le reconoció posteriormente en una rueda de reconocimiento. "Es mentira, yo no he estado allí", dijo.
 
Así, recordó que el agente que le reconoció explicó que vio a una persona que huyó de la casa, pero realmente no podía decir de dónde había salido esa persona. Recordaba, añadió, que tenía las piernas largas y su misma altura, pero recalcó: "No pudo ver su cara". Dijo también que se marchó a Serbia no para huir de la Justicia, sino porque quería "cambiar de aires".
 
Nasredine Bousba se dirigió al tribunal para comunicar que "es inocente" y confía en su criterio.
 
Por su parte, el primo de "el Chino", Hamid Ahmidan, dijo en una breve intervención que si el suicida hubiera estado aquí "el no estaría en la pecera" y recordó que estaba trabajando por 30 euros al día cuando se produjo su detención, a pesar de la fiscal Olga Sánchez diga que se encontraron drogas por valor de un millón de euros en la casa que ocupaba.
 
Otman El Gnaoui al que el Ministerio Público acusa ahora de cooperación necesaria para la comisión de los atentados destacó que se "siente también víctima" y recordó que se presentó voluntariamente ante la policía para denunciar lo que sabía.
 
El acusado Mohamed Larbi Ben Sellam denunció cuando se encontraba encarcelado los policías intentaron hacerle tragar carne de cerdo a pesar de que su consumo está prohibido por su religión. Dijo también que estuvo cuatro meses sin poder contactar con su abogado y agradeció su atención a la sala. Condenó los atentados y recordó que la casa de Santa Coloma de Gramenet en la que residía durante su detención no se utilizaba para albergar a huidos ya que era "pública" por lo que la ocupaban diferentes personas con las que él no mantenía ningún contacto. Recalcó, por último que no participó en ninguna de las reuniones mencionadas en el juicio destinadas a promocionar la yihad.
 
Por su parte, Mohamed Bouharrat criticó la actitud del Ministerio Fiscal y aseguró que ha planteado teorías en su contra sin pruebas que las respaldaran. En cuanto a Mohamed Moussaten, solo indicó que condena "los atentados rotundamente" y recalcó que es "inocente".

 La última intervención fue la del acusado Mouhannad Almallah Dabbas que aseguró que para él "Madrid es igual que Damasco" y destacó que cuando se produjeron los atentados lo pasó mal" por "el pueblo español que perdió a sus ciudadanos" y también por el "pueblo árabe por ser sospechoso".  "Me duele mucho que cada vez que aparece un suicida por religión los políticos lo utilicen", destacó y añadió que su repulsa hacia el terrorismo es tal que incluso llegó a salir en dos manifestaciones contra el terrorismo en España.
 
En cuanto a las declaraciones efectuadas por su ex novia que señaló ante el tribunal que el casa de la calle Virgen del Coro de Madrid se celebraban reuniones yihadistas, indicó que no quería entrar "en las mentiras y contradicciones" de esta persona y propuso al tribunal entrar unos datos por escrito donde quedan reflejadas.


Gabilondo y Zaragoza, al rescate de la versión oficial





Gabilondo y Zaragoza, al rescate de la versión oficial

Iñaki Gabilondo entrevistó este lunes al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, coincidiendo con el final del juicio del 11-M. El buque insignia del Grupo PRISA enfocó desde un principio la entrevista con un solo objetivo: Reivindicar la maltrecha versión oficial y arremeter contra los pocos medios independientes que han buscado la verdad. Con menos vehemencia que Gabilondo, Zaragoza dijo que tras el juicio "está muy clara" la autoría, elogió el trabajo de la Fiscalía y equiparó las críticas con los insultos.


(Libertad Digital) El juicio del 11-M quedará este lunes visto para sentencia e Iñaki Gabilondo, uno de los más fervorosos defensores de la versión oficial de los atentados, invitó a su informativo al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza.
 
El fiscal dijo que la celebración de este juicio es "la demostración evidente de que la ley es la fortaleza del Estado de Derecho" y estimó que a "finales de Septiembre o principios de octubre" se conocerá la sentencia.
 
Zaragoza dijo que el juicio "ha servido" para que la Fiscalía presentase "las pruebas obtenidas de forma legitima y de naturaleza incriminatoria", que han dejado "muy claro" que el atentado fue obra de "una célula islamista de inspiración yihadista y está muy claro que no se puede atribuir a ninguna otra organización terrorista". En cuanto a los autores intelectuales, también considera "probado" que fueron los acusados por la versión oficial "por su vinculación con la célula islamista, su presencia en Madrid antes de los atentados y otros datos que apuntan a que ellos pudieron serlo".
 
Lógicamente, Zaragoza no quiso pronosticar el contemido de la sentencia, pese a la pregunta de Gabilondo en este sentido. Pero, ante la insistencia del periodista de Prisa, dijo que "a juicio de la Fiscalía se han aportado las pruebas suficientes para condenar". Zaragoza dijo que "los suicidas son el núcleo central de la célula junto a algunos autores que están en el banquillo y otros que huyeron a otros países y murieron en Irak" pero  "no quiere decir que si estuviesen vivos" hubiesen colaborado con la justicia para esclarecer los detalles del atentado.
 
Gabilondo, en su línea, puso mucho interés en atacar a los medios independientes que han investigado los atentados y han criticado la actuación de la Fiscalía. Dijo el periodista que nunca se había "atacado con mayor ferocidad" al ministerio público y Zaragoza se limitó a responder que  "la actuación fue impecable, se ha sujetado a los principios de legalidad e imparcialidad". Ante la insistencia de Gabilondo, Zaragoza añadió que "las criticas que en ocasiones han descendido al terreno de lo personal con descalificaciones e insultos han contribuido al descrédito de la Justicia". El fiscal cree que estas críticas "no se corresponde con la realidad", y reiteró que la Fiscalía realizó una "actuación muy profesional que ha aportado las pruebas".
 
Una de las principales lagunas de la acusación de la Fiscalía es que ni siquiera se ha determinado qué es lo que explotó en los trenes. Zaragoza se escuda en que "hace pocos meses se produjo un atentado en la T-4 y a día de hoy no sabemos que explosivo se utilizó pero sí nos consta que es imputable a la organización terrorista ETA".
 
Cuando Gabilondo le recordó que en el juicio dijo que daba igual el explosivo, aclaró que "lo que dije es que las dinamitas tiene un nombre y unos apellidos, las pruebas periciales nos permitieron determinar el nombre, no los apellidos –Goma2, tidadyne...– porque no aparecían sustancias suficientes en los vestigios de los trenes", pero dijo que "las otras pruebas de la instrucción" en referencia a la mochila de Vallecas, la furgoneta Kangoo, el Skoda Fabia y el piso de Leganés "nos ha permitido determinar de manera diáfana que era Goma2-eco". En respuesta a una pregunta de Gabilondo, Zaragoza dijo que "las pruebas nos permiten descartar a ETA".
 
Zaragoza defendió el "trabajo magnífico" de la Policía porque "sin el no hubiésemos tenido éxito en la investigación y no hubiésemos podido celebrar el juicio, pocos atentados han contando con un trabajo policial tan relevante y tan importante". También dijo que a la Policía "se le ha imputado un cierto descontrol en los confidentes, pero también es cierto que los confidentes no dieron la suficiente información para evitar los atentados". Asimismo el fiscal jefe dijo que "no ha habido ni manipulación, ni adulteración de pruebas, ni ocultación, no hay ningún elemento probatorio para afirmar esto y lo que importa es lo que sucede en el juicio y no fuera de él".
 
Sobre las críticas que ha recibido la Fiscalía, Zaragoza dijo que "todas las decisiones judiciales y las de la Fiscalía deben estar sometidas a critica pero no es tolerable que la crítica discurra por los caminos del insulto, del vituperio, del disparate, que ha generado un efecto muy negativo en la sociedad de desconfianza en las instituciones, se ha cuestionado todo, la Policía, la Fiscalía y el instructor". Además, defendió que desde la Fiscalía "se ha trabajado desde el principio con la necesidad y la convicción de que había que encontrar la verdad" y que "es la investigación judicial llevadada por un juez independiente la única garantía de encontrar la verdad material para reconfortar a las víctimas".


Los abogados de los presuntos autores material e intelectual del 11-M tumban la versión oficial




Los abogados de los presuntos autores material e intelectual del 11-M tumban la versión oficial

Era el día más esperado. No sólo porque el juicio quedaba visto para sentencia sino porque los letrados de dos de los imputados más relevantes para la causa –el considerado autor intelectual de la masacre, "El Egipcio", y el material, Jamal Zougam,– iban a exponer su informe final de conclusiones. Los abogados Zulueta y Abascal han ido tumbando cada una de las pruebas que había contra sus clientes. Al término de la exposición que han realizado los acusados, Gómez Bermúdez ha dejado el juicio visto para sentencia. "Gracias a todos por su colaboración y compresión. Queda visto para sentencia".   

Gabilondo y Zaragoza, al rescate de la versión oficial 
Los acusados reiteran su inocencia


(Libertad Digital) El primero en comparecer en la larga jornada de este lunes fue Endika Zulueta cuyo alegato final ha sido demoledor para las tesis que, contra viento y marea, mantiene la fiscal Olga Sánchez. Indicó que se ha querido convertir a lo largo del proceso "a la persona de Rabei Osman en el personaje de El Egipcio" y para ello "se han falseado los hechos". "Se ha conseguido construir un perfil terrorista” con “datos falsos”. Se dijo que había estado en una cárcel egipcia dedicada a presos altamente peligrosos, que era experto en explosivos, que era miembro de la yihad islámica, ha enumerado Zulueta. Pero estos “datos son falsos” ha afirmado el abogado. Y su falsedad la demostró el abogado acudiendo personalmente a la embajada de Egipto en Madrid donde se los desmintieron.


 
Endika Zulueta ha ido desmintiendo uno por uno los hechos que se le imputan en distintos países. “En Alemania lo más grave que encuentran contra Rabei es que se erigió como portavoz de los musulmanes porque adecuó un local para las oraciones”. En Francia no ha surgido ningún elemento de prueba contra él. Y en España, “dicen que estaba vinculado con El Tunecino”. Para afirmar esto dicen que hay unas conversaciones grabadas que no se han escuchado y de las que tampoco se han aportado las trascripciones, ha recordado Zulueta. Aún así en esas conversaciones los interlocutores “tienen conversaciones puntuales” de las que no se puede desprender que mantengan actividades delictivas. “A pesar de esto, tienen la desfachatez de decir en 2007 que lideraba un grupo terrorista”.
 
Sólo aparece la nota 6
 
Por otra parte, está también la declaración de Cartagena, quien afirmó que Rabei no acudía a las reuniones. A pesar de esto, se mantiene que El Egipcio entregaba a Larbi libros para que las llevara a estos encuentros. Pero no esto no se ha acreditado en la vista oral, ha añadido el abogado. Ha recordado también Zulueta la famosa desaparición de dos notas policiales que recogían algunas declaraciones del confidente Cartagena. Ha revelado que el juzgado central número 6 ha enviado solamente la nota 6 “a la que le falta un trozo”, pero no la 10. Aunque “las notas están en Internet”.
 
Las conversaciones se obtuvieron de manera "ilegal"
 
De Francia partió a Italia, no porque fuera a formar una célula terrorista, como dice la Fiscalía sino porque el hermano de su novia vivía allí y le iba a conseguir un trabajo para que pudiera casarse con ella, ha explicado Zulueta. En Italia es donde se graban las controvertidas conversaciones que fueron desmontadas por los peritos españoles (dos a propuesta del abogado y dos de la Policía). Durante su exposición, Endika ha terminado por desautorizar la principal prueba que Olga Sánchez tiene contra El Egipcio.
 
El letrado puso de manifiesto que fue la policía española la que advirtió a la italiana de la presencia de Rabei Osman El Sayed, una vez este se trasladó a la localidad de Milán donde fue detenido después de las escuchas practicadas en su casa, a lo largo de las cuales supuestamente confesaba ser uno de los ideólogos de los atentados. Indicó también que todo lo que se ha obtenido introduciendo esos micrófonos "de manera ilegal" según la legislación española, "no tiene validez" y por ello ni siquiera debería tratarse durante el juicio.
 
El abogado dijo, además, que Osman El Sayed "ha negado que mantuviera esas conversaciones y que esa voz fuera la suya", en todas las ocasiones en que ha declarado tanto ante las autoridades italianas como ante las españolas. Indicó que a pesar de este hecho "no se le ha hecho una prueba pericial de voz" ya que "nadie la ha querido hacer".
 
Zulueta se refirió también a las traducciones, cuyo contraste de versiones ante el tribunal mostró la existencia de divergencias entre la efectuada por los expertos italianos y la realizada por traductores de parte a petición de la defensa. "Cuál es la sorpresa al saber que no se dice lo que dicen los italianos", destacó el letrado. Acusó a los responsables italianos de "frivolidad" y añadió que "no es de recibo que unos policías italianos actúen de esta manera".
 
"Yo maté a Kennedy"
 
En cuanto al hecho de que "Mohamed El Egipcio" asumiera, según los peritos italianos, durante las conversaciones grabadas que fue su gente la que cometió la masacre o que él era el "hilo conductor" de los atentados, el abogado se refirió a la existencia de sentencias del Tribunal Supremo que indican que este tipo de dato es "un conocimiento ante-procesal" y que admite la validez de los testigos que presenciaran estas comunicaciones.
 
No obstante destacó que para que el contenido de las conversaciones sea admitido es necesario que la valoración se efectúe con las debidas cautelas y sea contrastada con otros hechos probatorios.
 
Puso como ejemplo el hecho de que alguien diga por teléfono: "Que sepas que yo maté a Kennedy", frase que comparó con las pronunciadas por su defendido. Destacó que la persona que mantuvo la conversación incriminatoria con su patrocinado, su discípulo Yahia, dijo que no intervino en la conversación y que "El Egipcio" no le habló de Madrid. "La corroboración de que la conversación ha existido está en duda, y si hubiera existido, ¿en base a qué se corrobora?", agregó.
 
El letrado indicó que "no se han aportado pruebas suficientes para desvirtuar" la presunción de inocencia de Osman El Sayed. Indicó que tanto él como sus compañeros de las defensas, pertenecientes en su mayoría al turno de oficio "se han dejado la piel en este asunto" y lo han hecho "porque nos lo creemos". "Estamos defendiendo los derechos fundamentales recogidos en la constitución y los defendemos en estado puro y nuestra labor beneficia a nuestro clientes y a toda la sociedad", recalcó. "Pedimos una sentencia justa, y entiendo que en el caso de Rabei Osman no puede ser si no absolutoria", reiteró,
 
Una "cuestión personal"
 
Zulueta comenzó su informe exponiendo lo que denominó como una "cuestión personal" y explicó cuáles fueron los motivos que le llevaron a asumir la defensa de Osman El Sayed. Dijo que en el momento en que asumió esta labor "El Egipcio" estaba "socialmente condenado".
 
Agregó que todo parecía indicar que las declaraciones efectuadas por él mismo le conferían una apariencia de culpa que parecía estar en contra al derecho a una legítima defensa y a la presunción de violencia. "Este escenario es el que me hace asumir esta defensa", dijo.
 
El letrado hizo incluso referencia a la obra de teatro llamada "Doce hombres sin piedad" buscando comparaciones entre su argumento y la actual situación de los procesados.
 
Zulueta destacó que durante la exposición de los informes de distintos peritos solo se han abordado "características personales" de Osman El Sayed sin que ninguno de los expertos haya aportado datos objetivos. Se ha dicho, destacó el abogado, que se trata de una persona "extremadamente religiosa, muy radical, extremadamente peligrosa".
 
"Esta imagen de personas de la que tenemos que defendernos y prevenirnos saben ustedes que no es cierta", dijo el letrada. Añadió que da la sensación de que a lo largo de la causa se ha sido la premisa de que es necesario condenar a "El Egipcio" ya que a pesar de "no tener mucha vinculación con los hechos, es muy peligroso".
 
El abogado agregó que Osman El Sayed únicamente conoce a tres de las personas relacionadas con los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Destacó que no tenía ningún contacto con ninguno de los muertos de Leganés ni con los que huyeron de la vivienda de la calle Carmen Martín Gaite. En cuanto a los procesados, sólo ha tenido contacto con Serhane Ben Abdelmajid Faket alias "Serhane El Tunecino" y con los acusados Basel Ghalyoun y Fouat El Morabit. Tampoco existen huellas en ninguno de los escenarios relacionados con la masacre.  
 
Jamal Zougam, "la cabeza de turco"
 
Por su parte, José Luis Abascal, defensor del acusado de la autoría material de los atentados Jamal Zougam, destacó en su informe de conclusiones definitivas que su cliente es "la cabeza de turco de esta sociedad" y añadió que fue "el chivo expiatorio que nos ofrecieron a todos".
 
El abogado de Jamal Zougam, el acusado que se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 40.000 años de cárcel, repasó todas las contradicciones puestas de manifiesto durante el juicio y que han dejado en evidencia a la Fiscalía. Primero se refirió a la finca de Morata. Allí no aparecieron restos del acusado ni ningún otro imputado que trabajó en esa casa le reconoció. Tampoco están sus huellas por ninguna parte ni en la Kangoo ni en la mochila aparecida en Vallecas. Sólo consta, dijo José Luís Abascal, la "inverosímil declaración de un vecino de Morata que le vio desde una distancia de 150 metros poniendo ladrillos en un tejado". Insistía en que "no hay rastros genéticos, ni visuales ni telefónicos en Morata ni relacionados con la Kangoo. A pesar de esto le acusa el Ministerio Fiscal de autor material basándose en unos muy dudosos reconocimientos".
 
A partir de este punto Abascal se dedicó a poner sobre la mesa los testimonios contradictorios de los que dijeron haber visto a Zougam en los trenes en la mañana del 11-M. El letrado destacó que ha habido testigos que le situaron a la misma hora en dos trenes distintos, que otra persona le situó primero en la planta de arriba de un vagón doble y luego cambio su declaración para colocarle en el de abajo.
 
No faltaron referencias al portero de Alcalá, que dijo ver a tres sospechosos y que sólo uno de ellos, "embozado hasta los ojos y con un gorro", dirigirse a la estación de Renfe. No le pudo reconocer en su declaración policial, destacó Abascal, "pero misteriosamente en esta sala cambio sus declaraciones iniciales a conveniencia de la nueva imputación fiscal". Pasó de decir que ese sospechoso portaba un solo bulto en la espala a mantener que llevaba una mochila y una bolsa. El abogado reprochó el silencio de la Fiscalía ante el cambio de versión y también criticó que "utilizara" a los testigos en contra de su cliente. Testigos, recordó, que sólo llegaron a reconocer a Zougam cuando su fotografía "se había paseado por todos los periódicos y telediarios del mundo".
 
Las pruebas que de la Kangoo son "nulas"
 
Antes del receso de la comida, Abascal se dedicó a examinar dos de las pruebas estelares del Ministerio Público: la furgoneta Kangoo y la mochila de Vallecas. Sobre la primera, dijo que "todas las pruebas que derivan" de ella "son nulas para la causa". Y es que tal y como recordó el abogado, con esta prueba se infrinjió la ley, ya que "la inspección ocular debe ser realizada en el lugar donde se encuentran los vestigios y debe procederse a la descripción de todo lo que tenga relación con el delito". Pero nada de esto se hizo. "No se realizó la inspección" en el lugar donde fue encontrada (en las proximidades de la estación de Alcalá) y tampoco se realizó "ningún reportaje fotográfico".
 
Abascal ha señalado que, a pesar de que la Fiscalía mantiene que en la Kangoo se transportaron las mochilas boma,  los perros que la revisaron no detectaron nada. Y eso a pesar de que más tarde, en Canillas, apareciera supuestamente debajo de un asiento delantero un cartucho de Goma 2 ECO. Además, el abogado ha dicho que si la furgoneta hubiese podido suponer algún peligro para alguien no la hubieran transportado hasta Canillas en grúa.
 
También ha puesto de relieve el oscuro episodio del momento de llegada de la furgoneta a Canillas. Y ha señalado que mientras en Alcalá los funcionarios policiales que forzaron la cerradura e inspeccionarionaron la parte trasera del vehículo dijeron que no se tropezaron con ningún objeto, "después se presentaron 61 objetos". "No existe acta que acredite que todo lo hallado en Canillas estuviera también en Alcalá". Y ha echado la culpa de esto a la "instrucción", ya que ese listado de efectos que supuestamente aparecen en la Kangoo debería haberse realizado en el lugar donde fue encontrada. "Averiguar quien impidió que se realizara nos ayudariía a saber lo que ocurrió ese 11 de marzo".  
 
La bolsa de Vallecas
 
Después, José Luis Abascal, ha puesto sobre la mesa todas y cada una de las contradicciones que existen sobre la famosa mochila de Vallecas. Y es que esta prueba fue la que provocó la detención de su cliente, Jamal Zougam. Es la única que liga a Zougam con los atentados. La tarjeta del móvil que se encontró en esa bolsa es la que llevó al locutorio de Lavapiés donde trabajaba el supuesto autor material de la masacre. Abascal ha señalado que vender tarjetas no es un delito. "No ha cometido ilícito penal alguno vendiendo tarjetas. Es su negocio". Aunque si hubiera sido cómplice de los terrorsitas, ha dicho su abogado, habría huido y no se habría quedado esperando a que le detuvieran.
 
Pero no sólo eso. Los Tedax explicaron en sede judicial que todos los efectos que estaban en la estación de El Pozo, donde presumiblemente se halló la mochila, los colocaron en el andén después de revisarlos uno por uno. Igual hicieron con los trenes. Hasta cuatro veces inspeccionaron los vagones sin encontrar la famosa bolsa. "Nadie vio la bolsa que luego apareció en la comisaría de Puente de Vallecas. A pesar de ello, la Fiscalía y las acusaciones insisten en situarla allí", ha dicho Abascal pero "si había un lugar donde no estaba es El Pozo, porque así lo han acreditado los Tedax".
 
A partir de esa revisión en la estación, ha continuado Abascal, se introducen todos los objetos en bolsas de basura "sin precintar y empieza el tour de comisaría en comisaría hasta llegar a Ifema". "Ninguno de los polícias sabe cuántas bolsas trasladaron". Además, "cuando llegaron a Ifema las dejaron sin vigilancia".  "En definitiva, no hay cadena de custodia ni nada semejante". Tampoco entiende Abascal por qué se decidió enviar los objetos de El Pozo a la comisaría de Puente de Vallecas si estaba muy alejada y por qué ningún funcionario policial de dicha comisaría incluyó la bolsa dentro del inventario que realizaron.
 
"Invento de marketing policial"
 
Ha puesto de manifiesto las falsedades vertidas por algunos medios. Y ha hablado de “invento de marketing policial” a la hora de fabricar pruebas para poder inculpar a Jamal Zougam. “Le detuvieron antes de las elecciones, no detuvieron a quien vendió la bolsa, ni el cargador...Ellos no eran musulmanes sospechosos de Leganés como Jamal Zougam”.