martes, 3 de julio de 2007

Los abogados de los presuntos autores material e intelectual del 11-M tumban la versión oficial




Los abogados de los presuntos autores material e intelectual del 11-M tumban la versión oficial

Era el día más esperado. No sólo porque el juicio quedaba visto para sentencia sino porque los letrados de dos de los imputados más relevantes para la causa –el considerado autor intelectual de la masacre, "El Egipcio", y el material, Jamal Zougam,– iban a exponer su informe final de conclusiones. Los abogados Zulueta y Abascal han ido tumbando cada una de las pruebas que había contra sus clientes. Al término de la exposición que han realizado los acusados, Gómez Bermúdez ha dejado el juicio visto para sentencia. "Gracias a todos por su colaboración y compresión. Queda visto para sentencia".   

Gabilondo y Zaragoza, al rescate de la versión oficial 
Los acusados reiteran su inocencia


(Libertad Digital) El primero en comparecer en la larga jornada de este lunes fue Endika Zulueta cuyo alegato final ha sido demoledor para las tesis que, contra viento y marea, mantiene la fiscal Olga Sánchez. Indicó que se ha querido convertir a lo largo del proceso "a la persona de Rabei Osman en el personaje de El Egipcio" y para ello "se han falseado los hechos". "Se ha conseguido construir un perfil terrorista” con “datos falsos”. Se dijo que había estado en una cárcel egipcia dedicada a presos altamente peligrosos, que era experto en explosivos, que era miembro de la yihad islámica, ha enumerado Zulueta. Pero estos “datos son falsos” ha afirmado el abogado. Y su falsedad la demostró el abogado acudiendo personalmente a la embajada de Egipto en Madrid donde se los desmintieron.


 
Endika Zulueta ha ido desmintiendo uno por uno los hechos que se le imputan en distintos países. “En Alemania lo más grave que encuentran contra Rabei es que se erigió como portavoz de los musulmanes porque adecuó un local para las oraciones”. En Francia no ha surgido ningún elemento de prueba contra él. Y en España, “dicen que estaba vinculado con El Tunecino”. Para afirmar esto dicen que hay unas conversaciones grabadas que no se han escuchado y de las que tampoco se han aportado las trascripciones, ha recordado Zulueta. Aún así en esas conversaciones los interlocutores “tienen conversaciones puntuales” de las que no se puede desprender que mantengan actividades delictivas. “A pesar de esto, tienen la desfachatez de decir en 2007 que lideraba un grupo terrorista”.
 
Sólo aparece la nota 6
 
Por otra parte, está también la declaración de Cartagena, quien afirmó que Rabei no acudía a las reuniones. A pesar de esto, se mantiene que El Egipcio entregaba a Larbi libros para que las llevara a estos encuentros. Pero no esto no se ha acreditado en la vista oral, ha añadido el abogado. Ha recordado también Zulueta la famosa desaparición de dos notas policiales que recogían algunas declaraciones del confidente Cartagena. Ha revelado que el juzgado central número 6 ha enviado solamente la nota 6 “a la que le falta un trozo”, pero no la 10. Aunque “las notas están en Internet”.
 
Las conversaciones se obtuvieron de manera "ilegal"
 
De Francia partió a Italia, no porque fuera a formar una célula terrorista, como dice la Fiscalía sino porque el hermano de su novia vivía allí y le iba a conseguir un trabajo para que pudiera casarse con ella, ha explicado Zulueta. En Italia es donde se graban las controvertidas conversaciones que fueron desmontadas por los peritos españoles (dos a propuesta del abogado y dos de la Policía). Durante su exposición, Endika ha terminado por desautorizar la principal prueba que Olga Sánchez tiene contra El Egipcio.
 
El letrado puso de manifiesto que fue la policía española la que advirtió a la italiana de la presencia de Rabei Osman El Sayed, una vez este se trasladó a la localidad de Milán donde fue detenido después de las escuchas practicadas en su casa, a lo largo de las cuales supuestamente confesaba ser uno de los ideólogos de los atentados. Indicó también que todo lo que se ha obtenido introduciendo esos micrófonos "de manera ilegal" según la legislación española, "no tiene validez" y por ello ni siquiera debería tratarse durante el juicio.
 
El abogado dijo, además, que Osman El Sayed "ha negado que mantuviera esas conversaciones y que esa voz fuera la suya", en todas las ocasiones en que ha declarado tanto ante las autoridades italianas como ante las españolas. Indicó que a pesar de este hecho "no se le ha hecho una prueba pericial de voz" ya que "nadie la ha querido hacer".
 
Zulueta se refirió también a las traducciones, cuyo contraste de versiones ante el tribunal mostró la existencia de divergencias entre la efectuada por los expertos italianos y la realizada por traductores de parte a petición de la defensa. "Cuál es la sorpresa al saber que no se dice lo que dicen los italianos", destacó el letrado. Acusó a los responsables italianos de "frivolidad" y añadió que "no es de recibo que unos policías italianos actúen de esta manera".
 
"Yo maté a Kennedy"
 
En cuanto al hecho de que "Mohamed El Egipcio" asumiera, según los peritos italianos, durante las conversaciones grabadas que fue su gente la que cometió la masacre o que él era el "hilo conductor" de los atentados, el abogado se refirió a la existencia de sentencias del Tribunal Supremo que indican que este tipo de dato es "un conocimiento ante-procesal" y que admite la validez de los testigos que presenciaran estas comunicaciones.
 
No obstante destacó que para que el contenido de las conversaciones sea admitido es necesario que la valoración se efectúe con las debidas cautelas y sea contrastada con otros hechos probatorios.
 
Puso como ejemplo el hecho de que alguien diga por teléfono: "Que sepas que yo maté a Kennedy", frase que comparó con las pronunciadas por su defendido. Destacó que la persona que mantuvo la conversación incriminatoria con su patrocinado, su discípulo Yahia, dijo que no intervino en la conversación y que "El Egipcio" no le habló de Madrid. "La corroboración de que la conversación ha existido está en duda, y si hubiera existido, ¿en base a qué se corrobora?", agregó.
 
El letrado indicó que "no se han aportado pruebas suficientes para desvirtuar" la presunción de inocencia de Osman El Sayed. Indicó que tanto él como sus compañeros de las defensas, pertenecientes en su mayoría al turno de oficio "se han dejado la piel en este asunto" y lo han hecho "porque nos lo creemos". "Estamos defendiendo los derechos fundamentales recogidos en la constitución y los defendemos en estado puro y nuestra labor beneficia a nuestro clientes y a toda la sociedad", recalcó. "Pedimos una sentencia justa, y entiendo que en el caso de Rabei Osman no puede ser si no absolutoria", reiteró,
 
Una "cuestión personal"
 
Zulueta comenzó su informe exponiendo lo que denominó como una "cuestión personal" y explicó cuáles fueron los motivos que le llevaron a asumir la defensa de Osman El Sayed. Dijo que en el momento en que asumió esta labor "El Egipcio" estaba "socialmente condenado".
 
Agregó que todo parecía indicar que las declaraciones efectuadas por él mismo le conferían una apariencia de culpa que parecía estar en contra al derecho a una legítima defensa y a la presunción de violencia. "Este escenario es el que me hace asumir esta defensa", dijo.
 
El letrado hizo incluso referencia a la obra de teatro llamada "Doce hombres sin piedad" buscando comparaciones entre su argumento y la actual situación de los procesados.
 
Zulueta destacó que durante la exposición de los informes de distintos peritos solo se han abordado "características personales" de Osman El Sayed sin que ninguno de los expertos haya aportado datos objetivos. Se ha dicho, destacó el abogado, que se trata de una persona "extremadamente religiosa, muy radical, extremadamente peligrosa".
 
"Esta imagen de personas de la que tenemos que defendernos y prevenirnos saben ustedes que no es cierta", dijo el letrada. Añadió que da la sensación de que a lo largo de la causa se ha sido la premisa de que es necesario condenar a "El Egipcio" ya que a pesar de "no tener mucha vinculación con los hechos, es muy peligroso".
 
El abogado agregó que Osman El Sayed únicamente conoce a tres de las personas relacionadas con los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Destacó que no tenía ningún contacto con ninguno de los muertos de Leganés ni con los que huyeron de la vivienda de la calle Carmen Martín Gaite. En cuanto a los procesados, sólo ha tenido contacto con Serhane Ben Abdelmajid Faket alias "Serhane El Tunecino" y con los acusados Basel Ghalyoun y Fouat El Morabit. Tampoco existen huellas en ninguno de los escenarios relacionados con la masacre.  
 
Jamal Zougam, "la cabeza de turco"
 
Por su parte, José Luis Abascal, defensor del acusado de la autoría material de los atentados Jamal Zougam, destacó en su informe de conclusiones definitivas que su cliente es "la cabeza de turco de esta sociedad" y añadió que fue "el chivo expiatorio que nos ofrecieron a todos".
 
El abogado de Jamal Zougam, el acusado que se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 40.000 años de cárcel, repasó todas las contradicciones puestas de manifiesto durante el juicio y que han dejado en evidencia a la Fiscalía. Primero se refirió a la finca de Morata. Allí no aparecieron restos del acusado ni ningún otro imputado que trabajó en esa casa le reconoció. Tampoco están sus huellas por ninguna parte ni en la Kangoo ni en la mochila aparecida en Vallecas. Sólo consta, dijo José Luís Abascal, la "inverosímil declaración de un vecino de Morata que le vio desde una distancia de 150 metros poniendo ladrillos en un tejado". Insistía en que "no hay rastros genéticos, ni visuales ni telefónicos en Morata ni relacionados con la Kangoo. A pesar de esto le acusa el Ministerio Fiscal de autor material basándose en unos muy dudosos reconocimientos".
 
A partir de este punto Abascal se dedicó a poner sobre la mesa los testimonios contradictorios de los que dijeron haber visto a Zougam en los trenes en la mañana del 11-M. El letrado destacó que ha habido testigos que le situaron a la misma hora en dos trenes distintos, que otra persona le situó primero en la planta de arriba de un vagón doble y luego cambio su declaración para colocarle en el de abajo.
 
No faltaron referencias al portero de Alcalá, que dijo ver a tres sospechosos y que sólo uno de ellos, "embozado hasta los ojos y con un gorro", dirigirse a la estación de Renfe. No le pudo reconocer en su declaración policial, destacó Abascal, "pero misteriosamente en esta sala cambio sus declaraciones iniciales a conveniencia de la nueva imputación fiscal". Pasó de decir que ese sospechoso portaba un solo bulto en la espala a mantener que llevaba una mochila y una bolsa. El abogado reprochó el silencio de la Fiscalía ante el cambio de versión y también criticó que "utilizara" a los testigos en contra de su cliente. Testigos, recordó, que sólo llegaron a reconocer a Zougam cuando su fotografía "se había paseado por todos los periódicos y telediarios del mundo".
 
Las pruebas que de la Kangoo son "nulas"
 
Antes del receso de la comida, Abascal se dedicó a examinar dos de las pruebas estelares del Ministerio Público: la furgoneta Kangoo y la mochila de Vallecas. Sobre la primera, dijo que "todas las pruebas que derivan" de ella "son nulas para la causa". Y es que tal y como recordó el abogado, con esta prueba se infrinjió la ley, ya que "la inspección ocular debe ser realizada en el lugar donde se encuentran los vestigios y debe procederse a la descripción de todo lo que tenga relación con el delito". Pero nada de esto se hizo. "No se realizó la inspección" en el lugar donde fue encontrada (en las proximidades de la estación de Alcalá) y tampoco se realizó "ningún reportaje fotográfico".
 
Abascal ha señalado que, a pesar de que la Fiscalía mantiene que en la Kangoo se transportaron las mochilas boma,  los perros que la revisaron no detectaron nada. Y eso a pesar de que más tarde, en Canillas, apareciera supuestamente debajo de un asiento delantero un cartucho de Goma 2 ECO. Además, el abogado ha dicho que si la furgoneta hubiese podido suponer algún peligro para alguien no la hubieran transportado hasta Canillas en grúa.
 
También ha puesto de relieve el oscuro episodio del momento de llegada de la furgoneta a Canillas. Y ha señalado que mientras en Alcalá los funcionarios policiales que forzaron la cerradura e inspeccionarionaron la parte trasera del vehículo dijeron que no se tropezaron con ningún objeto, "después se presentaron 61 objetos". "No existe acta que acredite que todo lo hallado en Canillas estuviera también en Alcalá". Y ha echado la culpa de esto a la "instrucción", ya que ese listado de efectos que supuestamente aparecen en la Kangoo debería haberse realizado en el lugar donde fue encontrada. "Averiguar quien impidió que se realizara nos ayudariía a saber lo que ocurrió ese 11 de marzo".  
 
La bolsa de Vallecas
 
Después, José Luis Abascal, ha puesto sobre la mesa todas y cada una de las contradicciones que existen sobre la famosa mochila de Vallecas. Y es que esta prueba fue la que provocó la detención de su cliente, Jamal Zougam. Es la única que liga a Zougam con los atentados. La tarjeta del móvil que se encontró en esa bolsa es la que llevó al locutorio de Lavapiés donde trabajaba el supuesto autor material de la masacre. Abascal ha señalado que vender tarjetas no es un delito. "No ha cometido ilícito penal alguno vendiendo tarjetas. Es su negocio". Aunque si hubiera sido cómplice de los terrorsitas, ha dicho su abogado, habría huido y no se habría quedado esperando a que le detuvieran.
 
Pero no sólo eso. Los Tedax explicaron en sede judicial que todos los efectos que estaban en la estación de El Pozo, donde presumiblemente se halló la mochila, los colocaron en el andén después de revisarlos uno por uno. Igual hicieron con los trenes. Hasta cuatro veces inspeccionaron los vagones sin encontrar la famosa bolsa. "Nadie vio la bolsa que luego apareció en la comisaría de Puente de Vallecas. A pesar de ello, la Fiscalía y las acusaciones insisten en situarla allí", ha dicho Abascal pero "si había un lugar donde no estaba es El Pozo, porque así lo han acreditado los Tedax".
 
A partir de esa revisión en la estación, ha continuado Abascal, se introducen todos los objetos en bolsas de basura "sin precintar y empieza el tour de comisaría en comisaría hasta llegar a Ifema". "Ninguno de los polícias sabe cuántas bolsas trasladaron". Además, "cuando llegaron a Ifema las dejaron sin vigilancia".  "En definitiva, no hay cadena de custodia ni nada semejante". Tampoco entiende Abascal por qué se decidió enviar los objetos de El Pozo a la comisaría de Puente de Vallecas si estaba muy alejada y por qué ningún funcionario policial de dicha comisaría incluyó la bolsa dentro del inventario que realizaron.
 
"Invento de marketing policial"
 
Ha puesto de manifiesto las falsedades vertidas por algunos medios. Y ha hablado de “invento de marketing policial” a la hora de fabricar pruebas para poder inculpar a Jamal Zougam. “Le detuvieron antes de las elecciones, no detuvieron a quien vendió la bolsa, ni el cargador...Ellos no eran musulmanes sospechosos de Leganés como Jamal Zougam”.    


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