lunes, 2 de julio de 2007

Autores intelectuales y materiales




JUICIO POR UNA MASACRE / La opinión / EL BLOC DE
 
Autores intelectuales y materiales
 
Luis del Pino

Slimane. Alegato de uno de esos personajes secundarios que saben más de lo que parece y dicen menos de lo que deberían. Gabriel Slimane Aoun es uno de esos implicados que entran de forma tardía en la instrucción del sumario. Procede del mundo de la delincuencia a pequeña escala, se relacionaba con algunos otros imputados, como Abdelilah Fadual, Mustafá Ahmidan y Jamal Ahmidan, y está acusado de participar en las actividades de soporte a los atentados: falsificación de documentos, tráfico de vehículos... Podría contar mucho, probablemente, de ese entorno delincuencial en el que se movía Jamal Ahmidan, pero a lo largo de las investigaciones ha optado por no ser demasiado explícito. El abogado de Slimane ha tratado de dar una explicación razonable a la principal prueba de cargo contra su cliente: los numerosos contactos telefónicos de su defendido con esos otros personajes de la trama. Pero las explicaciones no han sonado muy convincentes. Especialmente la referida a esa presencia del teléfono de Slimane a las 16.48 horas del 11 de marzo en Morata de Tajuña. ¿Qué hacía allí precisamente ese día?

Alegatos finales. El lunes promete ser un día antológico, porque tendremos oportunidad de escuchar los alegatos de los defensores de Jamal Zougam y Mohamed El Egipcio. Zougam es el único presunto autor material que le queda a la fiscal después de que se le cayera Basel Ghalyoun del cartel en vivo y en directo. Los testimonios que hay contra Zougam son irrisorios, pero a la versión oficial le va la vida en que el último detenido del 13-M no salga absuelto, así que toda la artillería mediática se ha concentrado sobre él. En cuanto a El Egipcio, es el último representante de esa otra especie en vías de extinción que son los autores intelectuales del atentado, después de que también se hayan caído del cartel Hasán Haski y Yusef Belhadj, a los que no hay manera de atribuir con una mínima seriedad el dudoso honor de ser organizadores de ninguna matanza. Las supuestas evidencias contra El Egipcio llegan también con una no muy buena salud a este final del juicio, después de que los traductores italianos en los que Olga Sánchez tanto confiaba dejaran a la Fiscalía a los pies de los caballos con su pobre actuación ante el tribunal. Habrá que escuchar atentamente a los abogados Abascal y Zulueta. Ambos ya demostraron, en los alegatos anteriores referidos a otros imputados, que piensan dar la batalla. Y que saben cómo hacerlo.


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