miércoles, 30 de mayo de 2007

Un tedax dice que después de una explosión no se puede determinar el tipo de explosivo






La cuadragésimo cuarta sesión del juicio se ha centrado en la pericia sobre los focos de las explosiones. Han comparecido cuatro peritos, dos de la Policía y dos de la Guardia Civil. El que ha actuado de portavoz ha dado por sentado que tras una explosión no se puede determinar el tipo de explosivo utilizado. En su informe concluyeron que por los efectos, todos "similares", causados en los trenes no se puede concretar el tipo comercial de explosivo pero sí que fue dinamita. Basándose en esos daños, pero sobre todo en la mochila de Vallecas, los expertos consideran que todas las bombas eran iguales y llevaban una carga de 10 kilos.
(Libertad Digital) Los expertos de la Policía y la Guardia Civil expusieron que las mochilas de las que no aparecieron restos, tampoco de los móviles en los que supuestamente estaban montadas, llevaban entorno a 10 kilos de dinamita cada una. Ante el tribunal defendieron el informe conjunto elaborado sobre los distintos focos de los atentados.
 
Uno de los peritos explicó que esta estimación se alcanzó teniendo en cuenta distintas variables como las analíticas de la dinamita, la estructura de los trenes, la ubicación de cada artefacto en el vagón, el tamaño de los cráteres y otros hechos como que las puertas estuvieran abiertas o cerradas. También pesó en su conclusión la mochila aparecida en la Comisaría de Vallecas. Según explicaron, los tedax valoraron la capacidad contenedora de esa mochila e "incluso uno pudo cogerla". Las conclusiones que sacaron sus compañeros de esa bomba que nunca podría haber explotado las extrapolaron a las bombas de los trenes. "La cantidad de explosivo es similar en todos los casos y la dinamita que se detecta es dinamita y no hay indicios de otro explosivo", apuntó.
 
La simulación de daños no tenía interés
 
El experto que actuó de portavoz este miércoles destacó también que en todos los casos se utilizó similar carga explosiva. Destacó que lo más normal en estas circunstancias es que no se encontraran restos del sistema de iniciación de los artefactos ya que quedan eliminados por la propia deflagración. Además, confirmó que se opusieron a realizar una simulación de los daños. Dijo que no lo estimaron necesario. "Teníamos una analítica (facilitada por la jefa del laboratorio de los Tedax) que nos dice que es dinamita y unos efectos que nos dicen que son diez kilos. No quiere decir que nos hayamos negado a esta prueba".
 
En esa analítica a la que hacía referencia, concretó, sólo constaba que se trataba de dinamita pero no figuraban los componentes "pero nosotros lo sabíamos porque lo hablamos en la unidad. Se nos comenta que era nitrato amónico y nitroglicol". No tuvieron en cuenta para su análisis ni el humo ni el olor que desprendieron las explosiones. No lo hicieron porque no tenía interés y porque su investigación comenzó meses después del 11-M.
 
Unos móviles que no estaban sincronizados
 
A preguntas de uno de los abogados de la defensa los peritos explicaron que no pueden descartar la utilización de un multiplicador de explosivos ni de telemandos para activar las bombas. Pese a esto, sostuvieron que se decantan más por una activación a través de teléfonos móviles que no estaban bien sincronizados. Eso explicaría que las explosiones no se registraran al mismo tiempo.
 
Cuando les preguntaron si tienen alguna explicación al hecho de que todas las explosiones se registraran cuando los trenes estaban en situación de parada respondieron que "no lo hemos estudiado".
 
En la sala se pudo ver durante la declaración imágenes del vídeo de seguridad de la estación de Atocha en las que se aprecia una primera explosión seguida muy instantes después por otra de mayor magnitud. El perito explicó que las deflagraciones observadas corresponden a dos estallidos de bombas en dos vagones distintos de ese tren.

Acaba la fase pericial

Menos de un mes ha durado la fase pericial del juicio. Concluyó este miércoles con el informe elaborado por un experto en caligrafía sobre una carta enviada por Rafa Zouhier a Antonio Toro, en marzo de 2004, después de su encarcelamiento en relación con los atentados.

El informe, con fecha de 22 de febrero de 2007, descarta la autoría de Zouhier de la misiva. El acusado ya había denunciado ante el juez encargado de la instrucción de la causa Juan del Olmo que él no había escrito esa carta enviada a Toro a petición de miembros de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. La misiva (una presentación para facilitar que los agentes se entrevistaran con Toro) se envió después de una visita de funcionarios de la UCO a Zouhier en la cárcel madrileña de Valdemoro.
 
Con esta prueba se cierra la exposición de pericias ante el tribunal, casi 60 en poco más de tres semanas.
 

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